Diferentes deudas

Podríamos también llamarlas créditos, financiamientos o préstamos; son diferentes nombres con variadas reputaciones, pero es lo mismo. Lo importante es saber que no todo lo que parece maléfico lo es. Hay personas que han vivido malas experiencias utilizando el dinero de otros. Algunos han hecho experiencia en cabeza ajena y no quieren estar cerca del dinero forastero. Sin embargo, muchos han utilizado los créditos para construir imperios.

He clasificado las deudas en tres grupos, a continuación, te las detallo:

Deudas tontas: La mayoría se construyen cuando no somos capaces de guardar dinero poco a poco para utilizarlo en momentos de necesidad o deseo. Pensemos en las emergencias, de haber tenido un capital guardado no tendríamos que pagar intereses por préstamos. Otro caso es el de consumir con dinero de otros lo que pudimos comprar con dinero ahorrado o con el siguiente ingreso. Iniciamos muchas veces con la tarjeta de crédito, desde que financiamos un consumo se convierte en una deuda tonta. En ocasiones decidimos no esperar para darnos un gusto y no dimensionamos bien el compromiso de las cuotas, convirtiendo el crédito en una deuda tonta.

Deudas inteligentes: Tomar créditos para ponerlo a producir es lo que llamo una cultura de sabios. Lo importante es que produzca para pagarse por sí mismo, los intereses y sobre dinero para nuestra utilización… o sea, que nos genere beneficios. Puede ser capital de trabajo para un negocio, por ejemplo. Lo importante es sacar bien el cálculo para que la ecuación arroje un resultado a nuestro favor.

Deudas superinteligentes: Sustituir un gasto por el pago de un préstamo es para mí de gran ventaja. Si en vez de pagar alquiler tomo un crédito que pague lo mismo de cuota, paso de ser inquilino a dueño. Con cada pago pasa una parte más del inmueble a ser de mi propiedad, y cada vez que sube el precio del inmueble se incrementa mi capital. Al finalizar el período mi capital inicial se habrá multiplicado varias veces. Lo mismo puedo hacer con un bien que compre y alquile, como un inmueble; la cuota será paga con alquiler que abona el inquilino, seré dueño cada mes de un pedacito más y los incrementos de valor son íntegros de mi propiedad. Lo mismo puedo hacer con un vehículo u otros bienes que pueda alquilar a otras personas o empresas. Lo más importante es hacer bien el cálculo, incluyendo desgastes y mantenimientos.

A las deudas no debemos tenerles miedo, a nuestros dogmas de adelantar el futuro o no construir capital, sí. Aprender de créditos y hacer las ecuaciones necesarias es lo que nos hace sabios en esta área, y nos ayuda a multiplicar nuestro patrimonio utilizando el dinero de otros.

Desde el enfoque de educación financiera promovido por Asociación CIBAO, comprender la diferencia entre deuda productiva y deuda por consumo es esencial para fortalecer tu patrimonio de forma sostenible.

Diego A. Sosa Sosa
 Consultor, Conferencista y Escritor

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